jueves, 25 de junio de 2020

Imaginar

Imaginamos lo que no podemos ver, lo que no conocemos, lo que no hicimos o donde no podemos estar. Ahora, en cuarentena, imagino lugares que no conozco, me pienso ahí, caminando en la playa, en una isla de Indonesia, comiendo algo extraño. Y pienso que lo que me falta, más de allá de lo cotidiano es "la fatal ferocidad de lo nuevo". Maravillarme de un lugar desconocido, una persona nueva, un sabor extraño. Sorprenderse es difícil quedándose en casa, las vivencias cotidianas se limitan mucho en contacto y en espacios. Pero lo que no se puede limitar, ni siquiera aunque estemos adentro de una caja de cartón, es la imaginación. Entonces imaginamos y deseamos.

jueves, 21 de mayo de 2020

Extraño

Extraño debe ser uno de los verbos más usados de los últimos dos meses. Podría ser trending topic en Twitter, podría ser un hashtag como #TBT. Yo extraño muchas cosas y sin embargo eso me incomoda. Que hablemos tanto del pasado, que subamos fotos viejas, que todo sea un mar de añoranzas. Lo entiendo y comparto bastante la nostalgia de lo que solía ser nuestra cotidianeidad, pero necesito darle sentido a este presente. Aceptar que transitamos esto, hacer magia entre el living y la cocina, valorar la charla con la verdulera, mirar al compañero que tenés al lado, abrazarlo más.
Entiendo igual, entiendo las ganas de mandar a alguien a la mierda, de incumplir la cuarentena, sentir que hasta la cama es incómoda, ni saber cómo sentarse en el sillón. Hay días que el desgano todo lo copa, conquista los rincones de una rutina que no elegimos, y no elegirla es lo más difícil.
Extraño muchas cosas, si. Pero este presente tiene que tener sentido, tenemos que poder disfrutar también, tenemos que transformarnos. Y es así, en colectivo.

miércoles, 13 de mayo de 2020

Anécdotas de cuarentena

La que conoció a un chico en la fila de Jumbo, la que compró cera depilatoria por primera vez en su vida, la que hizo yoga por primera vez, la que se cruzó a un chico en la calle que le pareció lindo, a la que haciendo un vivo se le rompió un estante encima.
En cuarentena las historias cambiaron. Parece que no tenemos anécdotas que contar. "¿Qué vas a hacer el finde?" es una pregunta que no existe. Cuando arrancás una videollamada sentis que no tenés nada que responder a "¿Qué contás?", que se yo, acá, en mi casa, todo el tiempo. Y las historias empiezan con "ayer fui a la verdulería y...". Después pensás un poco más y se te ocurre algo, porque nuestra vida sigue, solo que diferente -muy diferente- a como era.
En cuarentena es difícil que conozcas a alguien nuevo además de la persona con la que compartis el techo, llegado el caso de que lo compartas, o tal vez los vecinos, te haces amigo del señor de la galletitería, del carnicero, y cuando nadie te ve en la calle te sacas el barbijo, porque no se respira igual con eso puesto.
Extrañamos la calle como un lugar lindo para transitar. Extrañamos caminar relajados, respirar hondo, cruzar miradas con confianza, saludar con un abrazo, no ver nada ni a nadie como una amenaza. Son cosas pequeñas que hoy parecen inmensas. Cambiaron las anécdotas, pero todavía las tenemos, solo son un poco más raras.


lunes, 4 de mayo de 2020

distancia y amor

No preguntamos si es posible amar? preguntamos cómo amamos.
No hay imposibilidad para el amor, y no es una frase hecha, es un hecho.
Podemos estar en otro tiempo, amando a alguien que murió, podemos estar en otro espacio, amando a alguien que está lejos, podemos amar a alguien que nunca conocimos personalmente, podemos amar a alguien que no nos conoce, podemos amar a un ser de otra especie, podemos amar a quien sea, como sea. Podemos amar, siempre.
La cuarentena nos distancia de algunas personas, de familiares, de amigues, de amores, de sobrinitas creciendo en Neuquen. Pero eso no limita, ni menos imposibilita. Solo cambian los modos, las formas, las expresiones. Tal vez aprendamos a amar diferente en este presente, en esta comunión de soledades, donde nos desencontramos en lo fisico, pero nos encontramos de otras maneras.

jueves, 9 de abril de 2020

El encierro después del encierro

Encierro no es la palabra más linda que hemos leído. A mi, por lo menos, me hace pensar en cosas que no me gustan, los límites, los condicionamientos, la puerta cerrada o la puerta abierta pero sin poder salir que es hasta un poco peor. Porque la llave la buscamos, las otras cosas son más difíciles de cambiar.
Pero para algunes, como para mí, el encierro es una circunstancia, una experiencia casi sociológica. Nunca estuve tanto tiempo quieta, en un sillón, en el mismo jardín, pensando qué leer o qué cocinar hoy. Pero para otres, el encierro tiene olor a algo conocido, a un lugar donde ya estuvieron, a una experiencia ya vivida y por mucho tiempo. Es el caso de quienes estuvieron internadas en una institución, pudieron salir, aprender a vincularse con el mundo otra vez, y hoy deben volver a quedarse adentro. Para ellas la cuarentena es mucho más que un momento que esperan que termine, una experiencia, un evento histórico. Es otra cosa, requiere de más amor, de más paciencia, de más calma. ¿Cómo se hace? ¿Cómo es volver a guardarse? La obligatoriedad de algo ya nos quita un poco el aire y en este caso cumplirlo es, quedarse en casa, si, pero también es no hacer un montón de cosas que hacíamos. Porque asi de simple como dicen que es, tiene sus complejidades, y aun más para unes que para otres.

martes, 7 de abril de 2020

Tratame bien

Amabilidad: cualidad de ser amable.
Persona que se comporta con agrado, educación y afecto hacia los demás.
Tratarnos bien no es necesariamente decirnos algo lindo, es ser cálido, humano, empático.
En estos tiempos de distancia reivindico más que nunca los detalles, los pequeños gestos, la cercanía en la lejanía. Podemos cruzarnos en la calle, a un metro de distancia, saludándonos con el codo, evitando el abrazo, no compartiendo el mate, y sin embargo mirarnos con calidez y desearnos el bien.

Me asusta la distancia como algo que nos marque, como la semilla de una desconfianza en el otre que sea difícil de erradicar. El miedo a que un otro/a te contagie el virus se ve en la calle, en las personas que te cruzas, en la distancia exagerada, pero sobre todo en la mirada hostil.
Aunque lo entiendo, me opongo. Me opongo rotundamente a ese mundo que construye paredes, hasta me opongo a la banderita argentina en la puerta que dice #QuedateEnCasa. Hasta ahi veo una diferencia. No quiero que esto sea un nacionalismo absurdo. Si sirve para algo esta experiencia sea para humanizarnos, para valorar lo simple, el afecto, la caricia, el amor.

Porque lo más lindo que te pasó en el día no fue salir a comprar, fue un gesto de amor. Espero que lo hayas notado.

jueves, 26 de marzo de 2020

Milagros

Una semana de esto y sabemos que falta mucho más. No nos gusta pensar tanto en eso, vivimos cada día, con la ilusión de que cada día es uno más cerca del fin de la peli que vimos tantas veces en TNT. El virus que ataca, la gente atrincherada, las puertas cerradas. No nos convertimos en zombies, pero hay una enfermedad común y corriente, como gripe, que asusta más porque la podría tener cualquiera y capaz ni nos damos cuenta.
Y ahi el primer sentimiento, el miedo. Ese que conocemos todes, lo vimos desde el primer día. El miedo a no tener a mamá, el miedo caerse, a desaprobar, a salir, a jugársela, a perder. Y hoy una enfermedad que, aunque a algunes no nos de miedo a morir, nos da miedo a no haber vivido. Revalorar lo cotidiano es eso, es pensar en salir a tomar una birra con nostalgia. Algo tan simple y chiquito. Abrazar a tus amigues, a tu mamá, a tu abuela, almorzar en familia, salir a bailar. Extrañamos lo usual y eso nos sorprende. Me alivia saber que siempre celebré los pequeños momentos, reconocí en ellos rápidamente el milagro.
Dos cosas leí recientemente en un libro: la felicidad no necesita testigos, se basta a sí misma. Y la felicidad también es eso; los pequeños milagros. Como compartir una birra con alguien que querés, eso también es un milagro.



sábado, 21 de marzo de 2020

Iguales

Es sábado 21 de marzo y seguimos atravesando esto con sorprendente calma. Una sociedad de la ansiedad, totalmente quieta. Se escuchan las cortadoras de pasto, las músicas en los jardines, dos nenas jugando a algo, mi compañero tocando la guitarra, una madre cantando, un vecino intentando arrancar el auto. Detrás de cada puerta y debajo de cada techo se organiza y se reorganiza un mundo donde necesariamente nos volvemos a encontrar. Para quienes viven hace mucho tiempo en la misma casa, con las mismas personas, la vida cotidiana cambió. A varios días de cuarentena, evadirse ya no es una opción, ¿cuánto tiempo podés estar encerrado/a en tu pieza? ¿cuánto podés negarte a la idea de hacer una tarea doméstica? en un momento mirás la hora, son las cuatro de la tarde, y hasta te dan ganas que te pidan que hagas algo.
Y para quienes están solos/solas, habrán habilitado las videollamadas a pleno, pues aquí queda más que claro que somos seres sociales y queremos compartir hasta el color de las medias que lavamos hoy a la mañana.
En este evento se iguala todo. Las redes sociales -expresión una vez más de nuestras vidas (o de lo que queremos mostrar de ella)- nos tienen a todes, desde Ricky Martin y Jennifer Aniston, hasta mis compañeros de la primaria en exactamente la misma situación, en su casa viendo qué hacer. Ya no competimos por actividades interesantes, nadie está yendo a pasear a Miami, nadie está comprándose algo de marca, ni una persona está en un recital o en un boliche con amigues. Todes en la misma, entre barrer y hacer una clase de zumba virtual.
Vuelvo siempre a ese lugar porque es el que más me maravilla, lo iguales que somos ante este fenómeno que no distingue. Hoy Oriana Sabatini anunció en su instagram que dio positivo en el test del virus, ella y su novio perfecto Paulo Dybala. Pues bien, si hasta ellos pueden contagiarse, no tienen punto de diferencia con mi tia Anna que vive en Temperley. Esa es la magia de esto que atravesamos. Todos en la misma.

viernes, 20 de marzo de 2020

19 de marzo. Cuarentena Obligatoria y reflexión de cumpleaños.

Ayer, 19 de marzo de 2020 a las 21hs, Alberto Fernández anunció la cuarentena obligatoria para toda la población argentina.
Lo vi con mi compañero, en la tele, con la certeza de estar viviendo un momento único en la historia. Y nos fuimos a dormir leyendo la carta a los argentinos y argentinas que él mismo publicó en sus redes sociales. Un poco desconcertados por la novedad de esto que nos pasa, bastante orgullosos de lo que transmite quien nos gobierna y abrazados, nos dormimos.
Y cada vez que vivo un momento así, de esos que sé que no me voy a olvidar nunca, no puedo evitar tener la reflexión, esa que tengo en cada cumpleaños. Me cuestiono mi trayectoria pero sobre todo mi presente que hoy, afortunadamente, me da calma.
"Cada uno de nosotros depende del otro, somos una comunidad", escribió y hay algo ahi que ya me resuena bien. Parte de la pregunta ¿para qué? se responde por ahi, y por la necesidad de serenidad.

Para qué

Para mi, la pandemia fue declarada el día que volvimos de Brasil. Estando allá empezamos a entrar en clima, yo hasta tuve miedo de tener el bicho y todo, sin embargo, entre playas y libertad no entendíamos bien lo que se venía.
Porque el universo siempre nos trató bien, volvimos de suerte justo un día antes de que se tomaran medidas más drásticas respecto de los vuelos y los transportes. La cuarentena ni era obligartoria para nosotres, que veníamos de Brasil, pero se volvió obligatoria al otro día. Cada día una noticia más fuerte. Cuarentena para algunos, cuarentena para nosotres, cuarentena obligatoria para todes. Y es tan nuevo, y es tan raro todo, que nos cuesta entender que estamos viviendo un hecho histórico.
Que todo el mundo, sin distinción de ningún tipo, está atravesado por esto que impacta en la salud, y en consecuencia, en las vidas de cada une. Y ahi, en eso que parece tan simple, nos igualamos al instante. Y es que no importa el lugar, la cara, el genero, la idelogía, no importa en definitiva nada, somos humanos vulnerables a ese virus que alguno de nosotros creó.
Lo único que varía según la ubicación geográfica es el Estado, y el acatamiento a las medidas segun la cultura. Pero más tarde o más temprano terminaremos todos en nuestras casas esperando que pase el temblor.
Imposible no mencionar el privilegio de clase que significa tener un techo por un lado, y las comodidades de una casa.
Porque quedarse en casa no es para todos lo mismo, hay quienes tenemos sábanas limpias, agua caliente, internet y plata para decidir qué comer. Hablo siempre desde este lugar, el cómodo, el confortable, desde el cual me siento a escribir esto una tarde en la que probablemente estaría dando vueltas con la bici o en la casa de una amiga. Más no, en este período único en el último siglo, nos toca parar, quedarnos quietos, donde sea algo parecido a tu casa.
Y ese detenerse nos tiene que invitar a pensar o hasta nos obliga a eso. ¿qué casa construí? ¿es este mi hogar? porque obviando los privilegios del confort, pienso en todos aquellos que viven en casas que no quieren, con personas que no quieren o con quienes se llevan mal. Me recuerdo a mi misma en una casa infeliz y pienso, qué suerte que ya no vivo allí, que cambié mis circunstancias. Escucho al vecino de al lado pelearse con la esposa por algo de la cortadora de pasto y vuelvo a pensar en cuán necesario es ser amables, tratarnos bien siempre, pero más aún en estas circunstancias.
Nos tocó este obstáculo, es un virus, se generó en China, pero podría haber sucedido en cualquier otro lado del mundo.
Y ahora? LLegué el domingo y es viernes, yo voy 5 días de cuarentena, de la linda, de la privilegiada, la bien acompañada, y me propongo pensar ¿para qué? ¿para qué nos toca atravesar esto?