Encierro no es la palabra más linda que hemos leído. A mi, por lo menos, me hace pensar en cosas que no me gustan, los límites, los condicionamientos, la puerta cerrada o la puerta abierta pero sin poder salir que es hasta un poco peor. Porque la llave la buscamos, las otras cosas son más difíciles de cambiar.
Pero para algunes, como para mí, el encierro es una circunstancia, una experiencia casi sociológica. Nunca estuve tanto tiempo quieta, en un sillón, en el mismo jardín, pensando qué leer o qué cocinar hoy. Pero para otres, el encierro tiene olor a algo conocido, a un lugar donde ya estuvieron, a una experiencia ya vivida y por mucho tiempo. Es el caso de quienes estuvieron internadas en una institución, pudieron salir, aprender a vincularse con el mundo otra vez, y hoy deben volver a quedarse adentro. Para ellas la cuarentena es mucho más que un momento que esperan que termine, una experiencia, un evento histórico. Es otra cosa, requiere de más amor, de más paciencia, de más calma. ¿Cómo se hace? ¿Cómo es volver a guardarse? La obligatoriedad de algo ya nos quita un poco el aire y en este caso cumplirlo es, quedarse en casa, si, pero también es no hacer un montón de cosas que hacíamos. Porque asi de simple como dicen que es, tiene sus complejidades, y aun más para unes que para otres.
jueves, 9 de abril de 2020
martes, 7 de abril de 2020
Tratame bien
Amabilidad: cualidad de ser amable.
Persona que se comporta con agrado, educación y afecto hacia los demás.
Tratarnos bien no es necesariamente decirnos algo lindo, es ser cálido, humano, empático.
En estos tiempos de distancia reivindico más que nunca los detalles, los pequeños gestos, la cercanía en la lejanía. Podemos cruzarnos en la calle, a un metro de distancia, saludándonos con el codo, evitando el abrazo, no compartiendo el mate, y sin embargo mirarnos con calidez y desearnos el bien.
Me asusta la distancia como algo que nos marque, como la semilla de una desconfianza en el otre que sea difícil de erradicar. El miedo a que un otro/a te contagie el virus se ve en la calle, en las personas que te cruzas, en la distancia exagerada, pero sobre todo en la mirada hostil.
Aunque lo entiendo, me opongo. Me opongo rotundamente a ese mundo que construye paredes, hasta me opongo a la banderita argentina en la puerta que dice #QuedateEnCasa. Hasta ahi veo una diferencia. No quiero que esto sea un nacionalismo absurdo. Si sirve para algo esta experiencia sea para humanizarnos, para valorar lo simple, el afecto, la caricia, el amor.
Porque lo más lindo que te pasó en el día no fue salir a comprar, fue un gesto de amor. Espero que lo hayas notado.
Persona que se comporta con agrado, educación y afecto hacia los demás.
Tratarnos bien no es necesariamente decirnos algo lindo, es ser cálido, humano, empático.
En estos tiempos de distancia reivindico más que nunca los detalles, los pequeños gestos, la cercanía en la lejanía. Podemos cruzarnos en la calle, a un metro de distancia, saludándonos con el codo, evitando el abrazo, no compartiendo el mate, y sin embargo mirarnos con calidez y desearnos el bien.
Me asusta la distancia como algo que nos marque, como la semilla de una desconfianza en el otre que sea difícil de erradicar. El miedo a que un otro/a te contagie el virus se ve en la calle, en las personas que te cruzas, en la distancia exagerada, pero sobre todo en la mirada hostil.
Aunque lo entiendo, me opongo. Me opongo rotundamente a ese mundo que construye paredes, hasta me opongo a la banderita argentina en la puerta que dice #QuedateEnCasa. Hasta ahi veo una diferencia. No quiero que esto sea un nacionalismo absurdo. Si sirve para algo esta experiencia sea para humanizarnos, para valorar lo simple, el afecto, la caricia, el amor.
Porque lo más lindo que te pasó en el día no fue salir a comprar, fue un gesto de amor. Espero que lo hayas notado.
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